Estúpidas historias

«... Y fue así que, después de esperarla toda una vida, ella llegó a amarlo». Cerró el libro que había acabado de leer, se lo llevó al pecho, suspiró seriamente, recordó con poco esmero a una mujer de nombre alado y celestial. La imagen formada le hizo permanecer un par de minutos absorto, hasta que de pronto... «¡Estúpidas historias!» exclamó lanzando el libro, que cayó cual ave embestida por un cazador. Había recordado la conversación que tuvo con Ángela la noche anterior. —Si yo no puedo sentir nada por ti ¿por qué me esperas? Busca a otra que yo jamás podré quererte. —Te espero porque te quiero mucho, y si soy paciente sé que algún día sentirás lo que yo por ti. Así sucede en todas las historias amorosas que he leído; sólo tengo que aguardarte. —¡Historias! —dijo ella y carcajeó mostrando sus pequeños dientes— ¡Cuándo no tú, viviendo en un mundo irreal!... Date cuenta de algo, todo lo que lees es puro cuento, y los cuentos nacen de las ideas de escritores y poetas... ¡Ideas! Discúl...