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Minificciones # 3: Lucía

Lucía se despierta de lunes a viernes a las cuatro de la mañana para ir a trabajar. Ingresa a las siete en punto. Cuando toma el bus aún es de madrugada. Su jornada dura hasta las cinco de la tarde. A esa hora se despide de todos y se va volando al diplomado. Las clases acaban a las nueve de la noche, se dirige al paradero, espera el bus, viaja de pie porque no hay asientos libres y cruza así media ciudad para volver a casa. Llega sumamente cansada, abre la puerta, entra, arrastra sus últimos pasos hasta la sala, tira las llaves y la cartera sobre la mesa de centro y se deja caer sobre el sofá. No tiene ganas ni de pensar en las ovejitas de los sueños. Mi Lucía, dulce y desfallecida. No luce como lucía en la mañana, pero sigue siendo Lucía. Dejo lo que estaba haciendo, me acerco a ella para llevarla a la habitación. La recuesto sobre la cama, le saco las ballerinas y las pantimedias, traigo agua tibia para sus pies, la desvisto, le pongo ropa de dormir como quien cambia a una niña. Cu…

Minificciones # 2: El arte de tejer

La maestra de tejido es guapa. La maestra me enseñará lecciones básicas del arte de tejer. Ella coge los palitos, de esta manera, así, metes por aquí, das una vuelta por este lado, coges, sacas y listo, ¿ves cómo queda? Sí, veo sus manos blancas, sus dedos largos haciendo no sé qué enredos con el hilo; no estoy concentrado en cómo se hace el punto. Ella me repite la técnica pero lo que se enreda es mi cabeza. Ahora hazlo tú, me dice, así, ¡no, así no! Primero coge bien los palitos, das una vuelta por ese hueco, ¡no, por el otro! ¡Pero no sueltes el hilo!... Te estás saltando los puntos, mira cómo está quedando, ¿no ves que no están apareciendo las curvitas?, ¿te fijas? Sí... claro..., ¿qué curvas? La maestra de tejido va a perder la paciencia conmigo. Gracias al cielo no se hace hígado mientras me corrige, más bien se burla de mis destrezas manuales. Y más se burla si me ve minucioso, empeñoso, peleándome con la punta desgraciada del palito que, caramba, por estar muy ajustada con el…

Lima-San Juan

Rumbo en ruidosa ruta Procesión del mal humor El ómnibus destartalado vuelve de la guerra ¿En qué piensan los que ganaron un asiento o los que cuelgan de un tubo tristes monos arruinados? Los pasajeros, derrotados buscan su reflejo triste en los espejos-luna Las chicas han extraviado sus aromas se cuidan de las bestias que aprietan La música que sintoniza el chofer está buena buena para tirarse por la ventana de emergencia Todos bailan la canción de los huecos del asfalto
Todos se empujan se zarandean y se pisan
Sale una señora gorda desde el fondo
dice Bajan en la esquina Me acomodo los lentes Termino mirando la fachada de un colegio Alguien, que aún no viaja por trabajo ha escrito con aerosol y enamorado: Habia un bacio en mi corazón Que solo tu ienaste.
César Antonio Chumbiauca