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Mostrando entradas de abril, 2011

Alejandra Storni

La biblioteca azul ya no sería el palacio de las enésimas alas escritas, sino un cementerio de libros mudos si Alejandra no vuelve. El idiota tiene mi nombre. El idiota aprende mucho de la vida, porque para aprender necesita perder los regalos más valiosos que por gracia ha recibido. “Nadie puede reemplazar nunca a nadie. Cada persona ocupa espacios diferentes”, me dijo una vez una sabia ermitaña siglos antes de su peregrinación. Si Alejandra no vuelve no habrá otra Alejandra. Entonces vendrá otra vez el terror de despertarse y poner los pies sobre el vacío.
 César Antonio

Camino al topus uranus

"Pero tengo el camino de la intención de lograr algo / en un país donde la cultura / se pierde con las almas de la ignorancia". Estos han sido versos de "Yo soberbia", un poema de Maribel Gutierrez a quien he conocido hace poco más de un mes y con quien gusto conversar en cada oportunidad porque ella, profesora de literatura, poeta y actriz claun, tiene esa inquietud sublime, pero vana, de vivir haciendo arte en medio de una sociedad algo cada vez más mecánica y superficial, agredida por la gris rutina del trabajo, los estudios o el hogar.
Ahora quisiera presentar un poema de ella lleno de magia y enteramente onírico. Maribel, al parecer, siempre está corriendo, siempre persiguiendo sus ideales, y en este poema, "Siento", irá en pos de su ermitaño redentor, aquel por el que recita: 

El inocente

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El inocente
A Oswaldo Reynoso
Coronada de cal la melena de un hombre recorrido Robustoy alto blancoinsólito. Mira a través de sus gruesos anteojos esa Lima que muy bien él conoce, esa ciudad de los reyes plomos, la que levantó antros para recoger a Carambola o al Rosquita; o para consolar en un bar, vanamente, al Revólver; o para llevar a Miguel a la plaza San Martín y ver con él cómo el Libertador se cae del caballo.

Es una Lima donde en octubre no hay milagros, más monstruosa desde los tiempos de la radiola, más rebelde que el rock, menos inocente de noche ¡Indecente de madrugada!

Ciudad venosa y hormiguera Crece por el don de la musa Metropolitana Y por un tren eléctrico al que le faltan los tomacorrientes. Como el Príncipe, seguimos durmiendo cuatro en un solo catre, Y luego una Olla nos quiere mandar al servicio militar Por callejeros y pendejos.
¡Ya no podemos ir a la playa a jugar con la inocencia, pues los restaurantes nos ganaron la licencia!

Oswaldo Reynoso mira a través de sus anteojos, bajo …