Estado trílcico

A veces soy inevitablemente taciturno. Frío. Más helado aún que las noches en las que garúa y lamentas no haberte abrigado con más chompas. Si algo cálido sale de mi boca, solo es el vaho que exhalo. Pareciera que ando enojado, y ciertamente algunas veces lo estoy; sin embargo, la mayoría de mis silencios suelen ser la expresión de la quietud de mi alma a través del reposo y evanescencia de mis palabras, comparadas solo al vahído de tus besos en mi mejilla después de cada afable y a la vez dolorosa despedida. Si trilce significase triste y dulce a la vez, sería el vocablo perfecto que defina mis momentos callados, que parecen demandar soledad. Mas si estoy a tu lado, créeme que no estoy demandando soledad, es más, me agrada ver como cae blandamente la neblina sobre tu cabello lacio y la redondez de tus infantiles hombros, mientras me preguntas qué tengo y sola te respondes lo que ya sabes que diría, apresurándote a decir: Nada.


César Antonio

Comentarios

SIN CALZÓN ha dicho que…
Lo más cercano al camaleón son los estados de ánimo que se mimetizan a la crueldad del mundo externo que tanto nos cagan. Lo sabes bien, César, lo sabemos bien. Sin ánimo marxista, la materia determina, en muchas veces, nuestra conciencia y en consecuencia nuestros actos.

AZAÑA ORTEGA
Hombre Extraño ha dicho que…
Más que la materia, diría la realidad...

Bella intervención la tuya, césar.

Saludos!!!
CÉSAR ANTONIO ha dicho que…
En efecto. Comprendo ahora que para este caso de estado taciturno es una persona quien me mimetiza... Y siento que mi texto ha sido parcial en decir las cosas.
CÉSAR ANTONIO ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Entradas populares de este blog

Minificciones # 2: El arte de tejer

Un tópico de la Ilíada

Minificciones # 3: Lucía