Mentiroso


La frase de hoy es la que apareció hace cuatro años en un suplemento de El Comercio. Es de la autoría de Jaume Perich y dice así: “Cualquier idiota puede decir la verdad. Para mentir hace falta imaginación”. Yo añadiría que también hace falta memoria. Porque yo he dicho muchas mentiras en lo que voy de mentiroso, especialmente cuando los méritos propios ya no alcanzan para conquistar una mujer bonita (todo vale). Sin embargo esta vez no le mentí a una moza pretendida. Lo hice con una amiga. Y me sentí muy mal. ¿Remordimiento? No; se dio cuenta.

Perdonen que abuse hoy de las frases, mas cae aquí a pelo unas palabras de Azorín quien, a su vez, cita a Montaigne: “A mí me place el comercio de los amigos —dice el español, y luego prosigue— pero yo sería infeliz si no pudiera sustraerme a todo esto cuando yo quiero, es decir, si no tuviese un lugar donde esconderme”.

Por varias semanas estuve desaparecido para las amistades. Paseaba por veredas ermitañas; filas de  butacas vacías se peleaban por mí en los cines; eran días melancólicamente felices. Y uno de esos días asistí a una velada literaria, cuando en la entrada (¡mala suerte!) encontré a una amiga acompañada de otra amiga. Quisieron entrar conmigo. Yo puse gesto muy sincero de misántropo. De pronto recordaron que no podían llegar tarde a casa y se despidieron de mí.

Hace poco volví a encontrarme con mi amiga y me preguntó por la velada literaria. Estuvo muy interesante, le dije; y agregué por puro favor:

- Deseaba que me acompañaras.

Ella, precisa, replicó en una sola y cruenta palabra:

- Hipócrita.

César Antonio

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