Veinte céntimos

          Nos siguen seduciendo los placeres artificiales entre ruidos de bocinas, multitud de luces en letreros, licores, mayonesas y maniquíes. Para muchos, quincena es ya fin de mes, tiempo en que empiezan a raspar los bolsillos, a estresarse, a regatear por el pasaje en el microbús, a contar los céntimos y a lamentarse y a soñar frente a un escaparate. Uno crece y crecen las necesidades. Recuerdo que cuando tenía seis años, e iba del colegio a casa en microbús, un día un pavor inmenso aceleró mi corazón al dejarme consternado: había perdido el pasaje: había perdido veinte céntimos. Cantidad insignificante en este tiempo y a mi edad. Si aún tendría seis años, trescientos soles sería para mí la vida sin preocupaciones. Pero no solo crecen las necesidades; también crecen las vanidades. Qué fácil sería la vida si aprendiera a vivir bien en lo poco, con las alegrías sencillas o las que no se compran, sin avergonzarme porque tengo una guitarra parchada con cinta adhesiva y que, a pesar de eso, suena bien; o sin afanarme en llenar mi biblioteca personal con libros caros cuando todas las bibliotecas del mundo me pertenecen porque es mi derecho y mi oficio vivir en ellas; alegre debería estar por mi casita en un cerro a donde no llega sodoma; contento con mi jean azul desgastado que me ciñe tan bien; feliz con caminar largamente con Verónica de San Marcos a Wilson algunos sábados por la noche; o conversar con Moisés Azaña que me invita a huecos culturales sin pagar ni un sol. Debería conformarme con mis tres días a la semana como profesor de Literatura y con las pueriles madrugadas en que una orquesta de grillos me hace infantil el corazón y me purifica de todos mis demonios.



César Antonio

Comentarios

VeroniKa ha dicho que…
qué bonito cantaor!

no te alejes por mucho tiempo.

besitos
SIN CALZÓN ha dicho que…
Jaja. Ya Platón nos decía fijémonos en el alma y dejemos de lado lo superfluo. Y Aristóteles mencionó que justamente esa necesidad por lo innecesario fue lo que mató a Atenas. Pero qué lejos a veces estamos de esa sabiduría griega.

AZAÑA ORTEGA

PD: Mientras continúe existiendio huecos culturales gratuitos, bacán.
Patricia ha dicho que…
Son placeres que seducen pero que no llenan, que lindo leer en una biblioteca del mundo!!
saludos,
Henry ha dicho que…
Mucha banalidad es mala.
Por cierto, felíz cumpleaños.
La sonrisa de Hiperión ha dicho que…
Si es que cuando uno es un buen cantaor... pues la gente, que tiene mucha envidia... jajaja

Saludos y un abrazo.

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