Contar, sencillamente por contar
I Se dispersa la emoción de alguna extraña alegría por las habitaciones de mis huesos, como un niño en casa nueva. Sube las escaleras hasta mis labios y me estira una sonrisa. Soy feliz a cien grados celsius, soy galleta soda en el brusco cambio de un segundo. Las canciones de Izha tienen la culpa de aquel rumor que ecualiza el pasado en mi memoria. ¡Qué buenos recuerdos surgen cuando se respira bien la música! Hoy estoy un poco, un poquito, casi nada SENSIBLE . II Afuera de esta casita de paredes frágiles de Triplay la oscuridad de la húmeda y densa neblina de la noche logra que yo prefiera mis reflexiones aquí dentro, en el rincón filosófico de la pequeña biblioteca que forjé en lo que va de mi modesta búsqueda del conocimiento a lo largo de los breves años que tengo en este empírico mundo. III Me gusta la noche y la soledad porque me gusta oír a los grillos cantar como si tocaran pito de policía de tránsito y para acompañar nunca falta el ladrido de un perro atormentado por algún fa...