Asignatura





   Se llenó de rabia.

  Se había esforzado mucho para cumplir con aquella asignatura. Tuvo que privarse largo tiempo de los amigos, le robó horas a su empleo, quemó pestañas, hasta creyó que sufriría alguna especie de parálisis facial después de tanto café. No era justo que jale el curso. No era justo que ese maestro infame despreciara burdamente la monografía de su alumna y en cambio le hiciera una insolente proposición para aprobarla.

   “¡Jódase!”, le dijo ella luego de una pausa de sorpresa, de indignidad. Salió del salón tirando la puerta tras de sí.

    En casa no habló con nadie. Se encerró en su habitación, cogió la almohada y la mojó con lágrimas de odio y repugnancia contra ese hombre que seguramente era todos los hombres, porque en el dolor y la ira todos somos culpables, porque si no somos todos, muchos somos farsas, caretas de amistad o madurez.

     Ella estaba profundamente indignada.



César Antonio

Comentarios

Manuel Lujan ha dicho que…
¡Pobre de ella! q injusta es la vida, el tio mañosón keriendo aprovecharse.. pero ¿en qué termina la historia? queda ahi?
La sonrisa de Hiperión ha dicho que…
Hay que acabar con el canibalismo del espacio de las mujeres. No soy un feminista convencido. Soy un igualitario convencido.


Saludos y un abrazo.
VeroniKa ha dicho que…
Lo triste es que si hubiera sido al reves el alumno hubiera dicho que si, a la profesora.

besos
SIN CALZÓN ha dicho que…
Mínimo, sentir indignación.

Azaña Ortega

PD 1: Últimos días de tensión.
PD 2: Tengo la sensación de ya haberla comentado).

Entradas populares de este blog

Minificciones # 2: El arte de tejer

Un tópico de la Ilíada

Minificciones # 3: Lucía