Reencuentro con Víctor
Víctor ya no es el muchacho delgado de corte honguito con el que jugaba Mortal Kombat en Nintendo Sega. Han pasado casi once años desde que terminamos la primaria y no lo he vuelto a ver hasta ayer. Está corpulento, aunque no ha podido huir del fatalismo de la panza chelera (no me consta que tome. Debe ser la falta de ejercicios). Y ni qué decir de su manera de hablar. Cada frase que emite está bañada del dialecto cantarín del venezolano. Lo primero que hicimos al encontrarnos después de mucho tiempo no fue darnos un abrazo, sino entrar en el supermercado. Allí, al ver la variedad de marcas y el stock, comenzó a contarme sobre la situación que se vive en el país de Rómulo Gallegos. Una situación muy difícil. Una situación que yo no me creía tanto, pues pensaba que la información era en parte manipulada por los medios de comunicación para hacer quedar mal a la política venezolana. Pero no es tanto así. Realmente hay una crisis en Venezuela. Como dice Víctor, los jóvenes emig...