Desperté con el cariño puesto en el corazón. Y un poco lo puse en las mejillas de mi madre; otro poco en la risa de Pierre; en el saludo de Nicole; y en las frazadas de Bryan, el dormilón. Salí de casa; la calle ostentaba su vestido de primavera. César Antonio
A veces soy inevitablemente taciturno. Frío. Más helado aún que las noches en las que garúa y lamentas no haberte abrigado con más chompas. Si algo cálido sale de mi boca, solo es el vaho que exhalo. Pareciera que ando enojado, y ciertamente algunas veces lo estoy; sin embargo, la mayoría de mis silencios suelen ser la expresión de la quietud de mi alma a través del reposo y evanescencia de mis palabras, comparadas solo al vahído de tus besos en mi mejilla después de cada afable y a la vez dolorosa despedida. Si trilce significase triste y dulce a la vez , sería el vocablo perfecto que defina mis momentos callados, que parecen demandar soledad. Mas si estoy a tu lado, créeme que no estoy demandando soledad, es más, me agrada ver como cae blandamente la neblina sobre tu cabello lacio y la redondez de tus infantiles hombros, mientras me preguntas qué tengo y sola te respondes lo que ya sabes que diría, apresurándote a decir: Nada. César Antonio
Estoy pateando lata, una lata sonora y hueca que hace eco hasta el final de la calle. Y esto es incoherente con la cantidad de oportunidades laborales que se me presentan, casi siempre por los buenos amigos que hacen de mi agencia de empleo y que me pasan la voz y me dicen César por aquí hay un archivo, César por aquí una biblioteca, César por aquí una chambita que no te debes perder. Y yo preparo mi mejor floro frente a un espejo, acomodo y reacomodo mi hoja de vida, me pongo bien tiza, intento llegar temprano a las entrevistas —nunca llego temprano—; pero nada tiene resultado. Tal vez ya no deba ponerme exquisito con los empleos. Hoy un amigo me llamó muy animado, me habló de un puesto en un archivo en un simpático Ministerio; sin embargo el trabajo me quedaba a dos horas de casa, a tiempo completo empezando desde las 8:00 am, y con un sueldo debajo de lo normal. Lo tuve que rechazar. Paciencia. Paciencia. Gracias a Dios todavía soy un muchacho. Si fuera un jefe de familia hace rato...
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