La música sacude cada espiga de la piel, penetra como un fantasma en un castillo de huesos, llega hasta la nebulosa imaginaria y emerges tú, en cuadros empotrados en las paredes que evocan sueños. En mi mundo artificial aparecemos los dos. Estás sentada frente a mí, sobre una banqueta, con una pierna sobre la otra, en una actitud casi sensual, luciendo tus pies blancos y pequeños, refinados. Vistes, elegantemente, la seda de un rojo pasión encajado a tu cuerpo de agua y tendido bajo los hilos de tu pelo suelto. Veo tu faz que no ha recurrido —que jamás recurre— a lápices de boca ni a polvos de camerino para dar el fulgor de tus claras y límpidas facciones. Hermosa, ángel: ojos preciosos de los que no preciso el color porque nunca me sostuve en ellos, quizá por timidez, no sé... Nariz de prados y serranías verdes, andina, incaica; labios rosados que en uno de sus polos guarece a un minúsculo punto negro. Y me creo amo y señor de melodías y acordes. Modulo una voz trémula, suave y algo t...
Comentarios
dar todo por el bien de la otra persona. Sucede, que a veces, resulta que lo mejor para la otra persona es alejarse de ella. la resignacion, es verdad, denota madurez. Así
como cuando un niño crece, se da cuenta que papa noel no existe, así también,uno se da cuenta que los ángeles...