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San Marcos: 460 años

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       Q ue San Marcos es la Universidad más antigua de América, que por sus aulas pasaron las mentes más iluminadas del Perú y que hasta un Nobel tiene. Es toda una ciudad con un estadio en donde se dan conciertos súper estelares y, en fin, nada se le compara a la Decana, nada. Y por eso has quemado pestañas por tu ingreso, has porfiado cuando por más de una vez no aparecía tu nombre en las angustiosas listas y al costado, en mayúscula: ALCANZÓ VACANTE. Has soportado largas horas en las duras bancas de las academias, te habías acostumbrado a los simulacros y sus preguntas cerradas de cinco alternativas, pasaste días enteros en bibliotecas públicas y municipales, desarrollaste un aprendizaje “datero”, pero recontra “datero”, que sin datos de cultura general ni fórmulas matemáticas no podrías haber resuelto las áreas de RV y RM. Al final, una buena mañana, no pudiste esperar los resultados del examen de admisión, buscaste el periódico o entraste al I...

Alejandra Storni

La biblioteca azul ya no sería el palacio de las enésimas alas escritas, sino un cementerio de libros mudos si Alejandra no vuelve. El idiota tiene mi nombre. El idiota aprende mucho de la vida, porque para aprender necesita perder los regalos más valiosos que por gracia ha recibido. “Nadie puede reemplazar nunca a nadie. Cada persona ocupa espacios diferentes”, me dijo una vez una sabia ermitaña siglos antes de su peregrinación. Si Alejandra no vuelve no habrá otra Alejandra. Entonces vendrá otra vez el terror de despertarse y poner los pies sobre el vacío.  César Antonio

Camino al topus uranus

"Pero tengo el camino de la intención de lograr algo / en un país donde la cultura / se pierde con las almas de la ignorancia". Estos han sido versos de "Yo soberbia", un poema de Maribel Gutierrez a quien he conocido hace poco más de un mes y con quien gusto conversar en cada oportunidad porque ella, profesora de literatura, poeta y actriz claun, tiene esa inquietud sublime, pero vana, de vivir haciendo arte en medio de una sociedad algo cada vez más mecánica y superficial, agredida por la gris rutina del trabajo, los estudios o el hogar. Ahora quisiera presentar un poema de ella lleno de magia y enteramente onírico. Maribel, al parecer, siempre está corriendo, siempre persiguiendo sus ideales, y en este poema, "Siento", irá en pos de su ermitaño redentor, aquel por el que recita:  Nada con un semidiós en la punta de mi lengua ni vómitos ateos a la caída del sol Yo solo quería arreglarme la falda arrugada de melancolía y seguir al ermitaño hasta el ...