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Pastilla

Prendí la radio. En un espacio abierto al público un hombre criticaba a los decadentistas: “Ellos acusan la corrupción de las autoridades políticas; pero si la corrupción, señor, se encuentra en todas partes… El Perú está jodido porque el individualismo es lo que aquí impera”. Al salir de mi casa una vecina le dijo a la otra: “Hija, han aparecido ladrones y fumones en el paradero de la P-1”. La otra le contestó: “Debe ser por la venta de droga que ha empezado a correr en nuestra zona”. Vivo en un pueblo joven en el que apenas en diez años han proliferado los asaltos, precisamente afuera del billar y el Internet, frente al paradero de la línea P-1. Sí, en diez años. No hay postes de luz, pero ya hay cabinas de Internet. No hay losas deportivas, pero ya hay un lugar para jugar el taco ¿Y acaso eso es malo? Lo que sucede es que el billar y el Internet le pertenecen a Pastilla, un hombre sin escrúpulos que vende polvo a los mismos muchachos que asaltan desvergonzadamente en la zona. Sabe D...

Despertaré y seré una cucaracha

Sinceramente estar despierto con una pulga que jode y jode mientras que los perros ladran y mi hermano y su amigo parlan y parlan, todo eso, y esta tenue luz, me tienen despierto una y treinta de la mañana frente a esta hoja que me sabe a dos a buenas amigas: Isabel y Verónica. Pero antes de haber dicho algo aquí, tragué versos de César Vallejo, versos que poco entiendo y que no sé en dónde guardan el valor que me emociona, que me lleva a morir en cada línea, a saborear con la lengua del alma el dolor o la desdicha. Para mi sosiego mi hermano dejó de carcajear --ya parecía una tía borracha--, eso quiere decir que él y su amigo se quedaron dormidos ¡Qué suerte para ellos!... A mí el sueño me desdeña, ya parece Ángela, ronda cerca y no se deja atrapar y ni me atrapa; ya no sé quién es fantasma de quién. Aquella pulga también se ha quedado quieta, (barriga llena, corazón contento). Me da por mirar mis medias rotas como mi fracción de descanso. Miro mis zapatillas compradas hace poco a ...

Estúpidas historias

Imagen
«... Y fue así que, después de esperarla toda una vida, ella llegó a amarlo». Cerró el libro que había acabado de leer, se lo llevó al pecho, suspiró seriamente, recordó con poco esmero a una mujer de nombre alado y celestial. La imagen formada le hizo permanecer un par de minutos absorto, hasta que de pronto... «¡Estúpidas historias!» exclamó lanzando el libro, que cayó cual ave embestida por un cazador. Había recordado la conversación que tuvo con Ángela la noche anterior. —Si yo no puedo sentir nada por ti ¿por qué me esperas? Busca a otra que yo jamás podré quererte. —Te espero porque te quiero mucho, y si soy paciente sé que algún día sentirás lo que yo por ti. Así sucede en todas las historias amorosas que he leído; sólo tengo que aguardarte. —¡Historias! —dijo ella y carcajeó mostrando sus pequeños dientes— ¡Cuándo no tú, viviendo en un mundo irreal!... Date cuenta de algo, todo lo que lees es puro cuento, y los cuentos nacen de las ideas de escritores y poetas... ¡Ideas! Discúl...